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Monte Roraima: Tierra sagrada en Venezuela.

Monte Roraima: Tierra sagrada en Venezuela.

Por mucho tiempo creí que había vivido muchas experiencias en mi corta vida. A la edad de 25 años ya había visitado Estados Unidos, Argentina, Colombia, México y varios países del continente europeo. Conocía otros idiomas como el inglés, y sabía bailar hasta el himno nacional. Pero increíblemente jamás había acampado en algún sitio.

Para el mes de agosto del año 2014, decidí  emprender un memorable e irrepetible viaje hacia una tierra sagrada llamada RORAIMA. 

El monte Roraima se encuentra en el Escudo guayanés, en la esquina sureste del venezolano Parque nacional Canaima (de 30 000 km²), siendo el pico más alto de la cordillera de las Tierras Altas de Guyana y el punto más alto de la cadena de mesetas tepuyes (montañas tabulares) de la sierra de Pacaraima en América del Sur

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Mi viaje empezó con un gran grupo de 20 personas. Salimos en dos camionetas jeep desde la ciudad capital de Venezuela, Caracas, recorriendo en carretera aproximadamente 1250 kilómetros (773 milla) que equivalen a unas 17 horas. 

No necesitas letreros para darte cuenta (después de este tiempo recorrido) que has llegado al Parque Nacional Canaima (conocida esta zona como la Gran Sabana ) debido a que su vegetación y formación llana te dan la bienvenida. 

Después de recorrer gran parte de este hermoso parque Nacional en carro, nos tocó dirigirnos hacia la base del monte Roraima. Allí tuvimos que armar nuestras carpas y dormir esa noche para arrancar bien temprano nuestra caminata. Fue en ese lugar mi primera experiencia de acampar. Afortunadamente tenía a mi lado a mi compañero de aventuras, quien ese día me enseñó cómo armar lo que sería mi refugio por la siguiente semana. 

Despertamos bien temprano, desarmamos nuestras carpas, desayunamos una buena comida criolla de perico (huevo revuelto con vegetales), arepa y queso, llena de mucha energía para prepararnos para lo que venía. 

Nuestra caminata empezó con unas ráfagas de  rayos de sol suaves y tenues. Al pasar las primeras 4 horas, el resplandor del sol se hacía más fuerte y calentaba el camino por donde pisábamos. Podíamos sentir a través de nuestros zapatos el vapor que había en la tierra. 

Después de 8 horas caminando logramos encontrar un río, donde aprovechamos para refrescarnos, recargar nuestras botellas de agua (con un filtro incorporado, ya que no es muy recomendable tomar de esta agua directamente) y comer algo para seguir nuestro camino. 

Caminamos 2 horas más e  increíblemente los fuertes rayos del sol se vieron opacados por la aparición de grandes y grises nubes que cubrían el cielo encima del monte Roraima. 

5 minutos después, el agua desbordante caía en nuestros cuerpos provenientes de la lluvia. Era al principio refrescante, después de tanto ejercicio, sudor y calor.  Sin embargo,  después de más de dos horas continuas lloviendo, se nos complicó nuestro camino, ya que se volvía cada vez más oscuro, difícil de ver y totalmente pantanoso y muy resbaloso para caminar. 

En eso momento, el grupo que estaba compuesto de 20 personas, empezamos a dispersarnos y cada uno de nosotros, caminaba lo mejor que podía con sus pesados y mojados bolsos, queriendo solo llegar a nuestro segundo campamento. 

Mi esposo y yo caminamos lo más rápido que podíamos, muy pocas veces parábamos o descansábamos ya que solo pensábamos en llegar, armar nuestra carpa y cambiarnos de ropa. 

Aunque mi cuerpo me decía que estaba cansado, creo que mi mente era más fuerte y me exigía que debía caminar sin parar y sin quejarme. Lo mismo creó que le pasaba a mi esposo, ya que él llevaba todo el peso extra de la carpa de ambos en su bolso. 

Luego de varias horas llegamos a las 7:30 pm al campamento con nuestras linternas de cabeza, ya que no se veía casi nada. Éramos la 4 y 5 persona que llegábamos del grupo de 20. 

Al ver a los otros chicos del grupo me sentí muy feliz. Realmente estaba bastante cansada aunque quería disimularlo. Habíamos caminado alrededor de 14 horas en sol, lluvia y con unos bolsos realmente pesados donde traíamos todo para acampar, comer y vestir. 

Rápidamente, bajo la lluvia, tratamos de armar nuestra carpa, haciendo todo lo posible por evitar que se mojara por dentro.  Nos recostarnos a las 8:30 pm. Mi esposo se quejaba de dolor de Espalda (supongo por cargar el bolso y la carpa de ambos ) y yo sentía un ligero dolor en mis dedos de los pies mezclados a algo de ardor cómo si me hubiese cortado los dedos (lo cual se lo atribuí a tantas horas de caminata ). Pero allí estábamos, algo adoloridos pero a la vez, entusiasmados porque probablemente y si todo salía bien, en un día más, estaríamos en la cima del Roraima.

Nos levantamos bien temprano, con las energías recargadas y bien entusiasmados. Comimos y empezamos nuestro recorrido. En esta oportunidad  sería más corto pero intenso. Nuestro guía nos decía que tardaríamos solo 6 horas en subir pero que el camino sería más inclinado, lleno de piedras y tendríamos que atravesar una pequeña cascada de agua. Y así fue. El camino era muy diferente al del día anterior. La tierra seca y árida ahora era húmeda y nutrida. 

Se empezaba a ver diversidad de plantas altas y bajas y había más humedad. Sentía dolor en las piernas al caminar, ya que el recorrido era parecido a subir escalones inclinados y altos. 

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Al pasar 4 horas llegamos al famoso salto La Lagrima, conocido con ese nombre porque dicen que la mayoría de las personas que atraviesan este lugar empiezan a llorar y asustarse por ser tan inclinado, estar lleno de piedras resbaladizas y tener en contra una cascada de agua que si llueve puede volverse muy fuerte. 

Este salto tiene una inclinación bastante vertical. Puedes encontrar una liana para ayudarte a subirlo (aunque nuestro guía nos recomendó no confiarnos de ella ya que es muy vieja). Mientras vas subiendo por este paso, hay un momento en que no puedes ver nada de lo qué hay arriba ni abajo y por eso te invaden los nervios. 

Recuerdo que cuando llegó el momento que mi esposo atravesara el paso lo hizo muy rápido y sin darse cuenta me dejo atrás. Cuando fue mi turno, lo hacía con mucha lentitud y cautela. No quería apoyarme de alguna piedra resbalosa y caerme.

Cuando estaba en medio de este salto recuerdo que empecé a ponerme nerviosa, ya que no veía a nadie. Sentía que si me caía nadie podría ayudarme y casi de la desesperación empiezo a llorar. Allí entendí porque el nombre de este salto. Afortunadamente al poco tiempo vino mi esposo al rescate y salí airosa de este famoso salto La Lágrima.

Dos horas después de caminar o más bien casi escalar entre grandes rocas llegamos a la cima del RORAIMA. 

Recuerdo como si fuese ayer que podía ver y sentir cómo mi cuerpo chocaba con las nubes. Al solo tocar la cima, el clima y el ambiente cambió completamente en comparación a todo el recorrido. Era imposible no sentir con emoción y admiración la paz, el silencio absoluto y perfecto y unas ganas de llorar pero de emoción. 

Recuerdo haber derramado  dos o tres lágrimas. Era una mezcla de emoción, orgullo y sentirme afortunada por estar allí y haberlo logrado. 

Por dos días dormimos en la cima del Roraima. Acampamos en unas especies de cuevas que los aborígenes de la zona llaman hoteles. 

Pudimos disfrutar de pozos de agua pura, de una vegetación prístina y animales pequeños y silenciosos. 

Después de estar en el hotel (nombre del campamento) y al sentirme más tranquila, recuerdo empecé a sentir un dolor muy fuerte en mis dedos de los pies. Al quitarme mis zapatos, me di cuenta, que mis medias nos podían despegarse de mis dedos. Entre toda la caminata y la emoción, no me había percatado las llagas que tenía en mis dedos (probablemente que cada día se fueron agravando) y estaban allí sin poder hacer nada.  

Necesité de una amiga doctora que estaba entre el grupo de los 20, para limpiar las heridas de mis pies, además de mucha crema cicatrizante. Tuve q dejar de usar los zapatos por los dos días que estuve en la cima para poder mejorar. Aún conservo parte de mis marcas por esta experiencia pero indudablemente éstas son unas de las más dolorosas y gratificantes marcas que jamás podré olvidar.

En dos días bajamos el imponente Roraima. Por mi parte, lo hice con unas vendas en mis pies y con sandalias (lo cual no es muy recomendado por las piedras pero los zapatos molestaban mis heridas) pero con la satisfacción de haber conocido y disfrutado uno de los lugares para primitivos y hermosos de mi querida VENEZUELA. 

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 Datos interesantes

  1. Es recomendable que antes de subir Roraima te encuentres en una buena condición física y que practiques al menos actividades cardiovasculares diariamente para preparar tu cuerpo.
  2. Lleva gran cantidad de comida nutritiva pero ligera para que no pese tanto como barras energéticas, frutos secos y frutas deshidratadas.
  3. Carga contigo al menos dos litros de agua y un filtro purificador para poder utilizar el agua del rio.
  4. Lleva ropa ligera, deportiva y preferiblemente de secado rápido para la actividad. Incluye también en tu bolso una chaqueta para la lluvia y otra para el frio, ya que seguramente la necesitarás al estar en la cima.
  5. Trata de llevar una carpa liviana para evitar tanto peso en tu espalda
  6. Utiliza botas especiales para excursiones preferiblemente de corte alto para evitar torceduras en tus tobillos (recuerda que deben ser al menos una talla más que tu talla regular y así evitaras que te ocurra lo que me pasó a mí)
  7. Trata que las botas que utilices no sean nuevas y tengan al menos 3 meses de uso. Cuando las botas son nuevas tienden a ser muy rígidas y aún no han logrado adaptarse a la forma de tus pies.
  8. Cuando hagas tus necesidades fisiológicas debes guardarla en unas bolsas especiales y cargar con ellas todo el viaje ( Roraima es una zona sagrada y no deben dejarse desperdicios de ningún tipo)

 

Mi luna de miel al estilo mochilera

Mi luna de miel al estilo mochilera

Smith Rock: Desierto de rocas provenientes de un volcán.

Smith Rock: Desierto de rocas provenientes de un volcán.